POR LAS CALLES DE GUADALAJARA
JMJ GUADALAJARA 2026
XXV - VII - MMXXVI
El Santo Padre inicia invocando a la Trinidad:
Pres.: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espiritu Santo
℟.: Amén
Despues, todos rezan el acto de contricción:
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón haber pecado, porque he merecido el infierno y he perdido el cielo, pero sobre todo porque te ofendí a Ti, que eres bondad infinita, a quien amo sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, enmendarme y evitar las ocasiones de pecado, confesarme y cumplir la penitencia. Confío me perdonarás por tu infinita misericordia. Amén
El que preside, u otro ministro, puede pronunciar una breve monición, usando estas o parecidas palabras:
Hermanos y hermanas, al iniciar el rezo del Vía Crucis, acompañamos a Jesucristo en su camino de la cruz. Contemplamos su amor entregado y su obediencia al Padre por nuestra salvación. Que este recorrido nos ayude a reconocer nuestras propias cruces y a unirlas a la pasión del Señor, con fe, esperanza y espíritu de conversión.
ORACIÓN INICIAL
Acabada la monición, el que preside dice:
Pres.: Oremos:
Y todos, juntos oran en silencio durante unos momentos. Después el que preside, con las manos juntas, dice la oración:
Pres.: Señor Jesucristo, colma nuestros corazones con la luz de tu Espíritu Santo, para que, siguiéndote en tu último camino, sepamos cuál es el precio de nuestra redención y seamos dignos de participar en los frutos de tu pasión, muerte y resurrección. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
℟.: Amén
I ESTACIÓN
Jesús Es Condenado A Muerte
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
Es la hora terrible de la humanidad. Un puñado de hombres pide a gritos la muerte de su Dios. Tus pecados y los míos mueven las cuerdas vocales de esa muchedumbre. Pilato es consciente de la inocencia del inculpado. Pero el mismo temor que a ti y a mí nos da confesar a Cristo en público se apodera del juez. Dicta su sentencia. Entrega a Jesús para que lo crucifiquen. A cambio de la muerte del Señor, Barrabás es liberado. Como tú y yo, que somos redimidos a cambio de la sangre del Cordero inocente.
Señor: te han sentenciado por decir la verdad, que eres Rey. Pero la verdadera causa de tu condena son los pecados que viniste a limpiar con tu sangre. Ante la tentación, ayúdame a no olvidarme de que mi falta de amor pide a gritos tu muerte.
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
II ESTACIÓN
Jesús Con La Cruz A Cuestas
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
El Cordero es llevado al matadero cargando el instrumento de la ejecución. Sostiene la cruz que después va a sostenerlo. El Hijo de Dios camina humillado por la ciudad erigida para alabar a Dios. Las calles que unos días antes vieron a Jesús entrar triunfal sobre un pollino, lo ven ahora salir humillado debajo de un madero. Las alabanzas de la muchedumbre se transformaron en burlas. Así somos los seres humanos. Por eso necesitábamos que el inocente cargara con nuestras burlas y las transformara en su amor.
Señor: tú que me invitaste a seguirte cargando la cruz, dame fuerza para poder ir tras de ti. Dame fuerza para seguirte en el exigente camino del amor, que implica reconocerte en el sufrimiento propio y ajeno.
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
III ESTACIÓN
Jesús Cae Por Primera Vez
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
La cruz pesa mucho, porque mis pecados pesan mucho. Jesús los lleva sobre su espalda. Conforme a la tradición, esa carga hace que se desplome. El Altísimo está en el suelo. Ahí lo hemos puesto. Así lo hemos humillado. Pero el Amor es más fuerte que el pecado. Por eso Jesús se levanta, y continúa el camino hacia el Gólgota, en donde vencerá definitivamente el amor de Dios sobre mis faltas y las de todos los seres humanos. Señor: a causa de mis pecados yazco en el lodo. No quiero estar más aquí. Ayúdame a levantarme y caminar hacia tu amor que me transforma en un nuevo ser.
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
IV ESTACIÓN
Jesús Se Encuentra Con Su Santísima Madre
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
Por las callejuelas de Jerusalén, Jesús encuentra a su madre, conforme a la tradición. Las miradas de ambos se cruzan. Jesús siente consuelo, pues junto a María todo es más fácil. La madre recuerda las palabras que el anciano Simeón le dijo la primera vez que estuvo con Jesús en esa ciudad. Se ha cumplido la profecía. Siente la espada traspasar su alma al ver a su hijo como un despojo humano. Como en Nazaret, María acepta que se haga en ella la voluntad de Dios.
Señor: danos tu gracia para que en las horas de oscuridad y de dolor seamos como María, tu madre, a la que podemos parecernos, como nos dijiste, si aceptamos la voluntad divina
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
V ESTACIÓN
El Cirineo Ayuda A Jesús Llevar La Cruz
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
Regresaba del campo a la ciudad. Su camino fue interrumpido por el paso de unos condenados. Es Simón. Y eres tú. Y soy yo. El Señor se ha cruzado en nuestro recorrido vital. Es él quien sale a nuestro encuentro. Quiere que le ayudemos con la cruz. Al cireneo lo forzaron a llevar el patíbulo. Nosotros queremos cargarla, aliviar a Jesús, unirnos a su pasión. Deseamos seguir al Señor hacia el Calvario. No solo seguirlo, sino entrar por él (Jn 10, 9), pasar por él, que es el camino.
Señor: danos la fuerza para cargar la cruz porque, aunque nos pides ayuda, tú eres nuestro único auxilio.
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
VI ESTACIÓN
Verónica Enjuga El Rostro De Jesús
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
El gran anhelo de todo ser humano es ver el rostro del Señor. Esta visión está reservada a los limpios de corazón. Frente a las conciencias sucias de los acusadores, cuenta la tradición que se acercó Verónica al condenado. Tras el sudor, la sangre y los escupitajos, descubrió el semblante del Señor por su pureza interior. Encontró el rostro de Dios que muchos profetas y reyes desearon ver y no pudieron. Y realizó una obra buena con él.
Señor: límpianos el corazón con tu sangre, para que podamos descubrir tu rostro en los dolientes, y muévenos a enjugar sus lágrimas para poder poseerte por siempre
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
VII ESTACIÓN
Jesús Cae Por Segunda Vez
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
La ayuda del cireneo no es suficiente. El dolor físico y moral es muy grande. Jesús tropieza por segunda ocasión, según la tradición. Está en el piso, como si fuera gusano. Ha puesto su espalda en el suelo, como puente, para que los demás pisen, para que nosotros crucemos a la eternidad. Todavía no está todo consumado. Aún queda sangre que derramar por nosotros. El amor lo yergue y lo impulsa a seguir el camino de expiación.
Señor: danos tu gracia para levantarnos cada vez que caigamos, pues de pie podemos seguirte en el camino que no es de oscuridad, sino de luz de vida
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
VIII ESTACIÓN
Jesús Encuentra A Las Mujeres De Jerusalén
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
En el camino al Calvario, Jesús se encuentra a unas mujeres llorando. Usa sus lágrimas para enseñar, pues no deja de ser el Maestro. Les explica que, sin conversión, el llanto no sirve. Las lágrimas deben purificar la mirada. El pecado es algo serio y debe entristecernos ofender a Dios. El llanto de conversión merece consuelo. Las lágrimas así derramadas riegan la existencia, porque permiten que resurja la vida, e impiden que seamos ramas secas.
Señor: no permias que quedemos como el leño seco; ayúdanos a ser sarmientos vivos unidos a ti, vid verdadera
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
IX ESTACIÓN
Jesús Cae Por Tercera Vez
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
El rostro de Jesús está sobre el polvo. El nuevo Adán yace sobre la materia que el Señor tomó para formar al primer Adán. Jesucristo ha caído en tierra por tercera vez, conforme a la tradición. Ha caído, como la semilla, para dar fruto, para que en nosotros germine la vida. De su corazón amoroso salen las fuerzas para no quedar postrado. Jesús está de nuevo en pie, a punto de llegar al Gólgota.
Señor: ayúdanos a ser la buena tierra en la que caigas, queremos ser los corazones nobles y generosos que guardan tu palabra y la hacen germinar
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
X ESTACIÓN
Jesús Es Despojado De Sus Vestiduras
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
Al llegar al lugar de la ejecución, despojaron a Jesús de sus vestiduras. Lo dejaron expuesto al deshonor. Jesús asumió la situación del hombre caído, que se vio desnudo. Cargó con la deshonra de Adán para sanarla. Con su desnudez consiguió que yo pudiera revestirme de él mediante el Bautismo. Y alcanzó para nosotros la túnica nueva que recibimos cada vez que volvemos a la casa del Padre.
Señor: tu que cargaste con la desnudez de todos los excluidos del mundo, ayúdanos a vestir a los desnudos, para así ganar el traje de la luz de tu gracia.
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
XI ESTACIÓN
Jesús Es Clavado En La Cruz
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
Jesús queda cosido con clavos a la cruz, y es levantado sobre la tierra. La Víctima del Sacrificio está en el leño desde donde la vida vencería a la muerte y por la muerte se extendería la vida. Lo han colocado en la postura de oración de los sacerdotes. Es el sacerdote eterno, que eleva al Padre la plegaria de expiación, suplicándole que me perdone a mí por tantos pecados que he cometido. El conoce el corazón de los seres humanos, y que no sabemos realmente lo que hacemos.
Señor: ayúdanos a presentarnos junto contigo, en cada misa, como ofrenda agradable al Padre.
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
XII ESTACIÓN
Jesús Muere En La Cruz
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
Jesús no puede más. Le cuesta respirar. Casi no puede hablar. Pero la Palabra del Eterno Padre está se está expresado. Comunica el amor más radical de la historia. Las tinieblas empiezan a apoderarse de la tierra. Es su hora. En esta oscuridad resplandece con más fuerza el Verbo, la luz verdadera, el Amor. Aún hay tiempo para dirigirse al Padre con un salmo. Ahora sí todo está consumado. El corazón de Jesús explota de amor. El Redentor entrega el espíritu.
Señor: haz que en la hora de la oscuridad reconozcamos que tú estás presente. No nos dejes solos cuando nos aceche el desánimo. Y ayúdanos a no dejarte solo.
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
XIII ESTACIÓN
Jesús Es Bajado De La Cruz
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
María recibe el cuerpo que nació de ella. ¿Qué le han hecho? Su hijo está muerto. La madre ve a su hijo traspasado, golpeado, ensangrentado y escupido. Nota la sangre y el agua que han salido su costado. Se da cuenta que de ahí han brotado los sacramentos que darán vida a la Iglesia. Es la hora del gran luto. La humanidad piensa que ha matado a Dios. Pero aún en estos momentos, en María vive la luz de la esperanza: Jesús sigue siendo el Señor y el Salvador. Dios sigue cercano.
Señor: permítenos contagiarnos de la alegre esperanza de María, y llevarla gozosamente al mundo, para ser de este modo testigos de tu resurrección.
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
XIV ESTACIÓN
Jesús Es Puesto En El Sepulcro
Se pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
℟.: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después, el Santo Padre pronuncia una breve reflexión:
El cuerpo deshonrado y ultrajado de Jesús es ungido con una mixtura mirra y aloe que llevó Nicodemo. A sangre mezclada con esos aromas huele el cuerpo. Huele a una conjunción de caridad humana y sangre redentora. Ese es el olor de Cristo. Al perfume del amor total queremos oler. El grano de trigo es enterrado en el sepulcro de José de Arimatea para ser fecundo, para que surja el Pan de Vida, del que nos alimentamos todos los que queremos resucitar con él. La víctima del sacrificio, como desde antiguo, es alimento.
Señor: como José te ofreció sepultura y Nicodemo bálsamos, queremos ofrecerte nuestro corazón arrepentido de todos los pecados por los que moriste.
Después, alguno de los presentes reza 1 Padrenuestro 1 Avemaría 1 Gloria
Terminadas las oraciones, pronuncia la jaculatoria:
Pres.: Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
℟.: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros, que por nosotros padeciste.
Mientras caminan a la siguiente estación, puede entonarse algun canto apropiado.
ORACION FINAL
Una vez concluidas las 14 estaciones, se pronuncia la oración final:
Pres.: Oremos:
Y todos rezan en silecio un momento. Después el que preside dice:
Pres.: Señor Jesucristo, tú nos has concedido acompañarte, con María tu Madre, en los misterios de tu pasión, muerte y sepultura, para que te acompañemos también en tu resurrección; concédenos caminar contigo por los nuevos caminos del amor y de la paz que nos has enseñado. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos:
℟.: Amén.
BENDICION FINAL
El que Santo Padre vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos, dice:
Pres.: El Señor esté con ustedes.
℟.: Y con tu espiritu.
Pres.: Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo ✠, y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
℟.: Amén.
Después todos se pueden retirar.
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