ARQUIDIÓCESIS METROPOLITANA DE GUADALAJARA
COMUNIDAD CATÓLICA DE MINECRAFT
CARTA DE AGRADECIMIENTO
Te escribimos estas líneas con el corazón lleno de gratitud, pero también con esa mezcla de nostalgia y alegría que acompaña a las despedidas que tienen un propósito superior. En nombre de todos los fieles, colaboradores, grupos pastorales y de quienes conformamos la arquidiócesis de Guadalajara, queremos expresarte nuestro más sincero agradecimiento por el tiempo, la entrega y la vida que compartió con nosotros.
Tu paso por nuestra comunidad no ha sido simplemente el cumplimiento de una labor administrativa o litúrgica; ha sido, ante todo, un testimonio de fe viva. Durante este tiempo, hemos sido testigos de tu compromiso incansable y de esa capacidad para escuchar con el corazón. En cada homilía y en los momentos de convivencia informal, supiste sembrar semillas de esperanza que, estamos seguros, seguirán dando frutos en nuestra arquidiócesis por mucho tiempo.
Tus enseñanzas han sido un pilar fundamental para nosotros. No solo nos instruiste en la doctrina, sino que nos enseñaste con el ejemplo lo que significa vivir con humildad y caridad. Nos recordaste que la Iglesia es una familia y que cada uno de nosotros tiene un papel vital en la construcción del Reino de Dios. Gracias por tu paciencia, por tu sabiduría para guiarnos en los momentos de duda y por tu alegría que siempre lograba iluminar nuestras reuniones mensuales.
Ahora que el Espíritu Santo te marca un nuevo horizonte y comienza tu etapa de noviciado con los Franciscanos Conventuales, no podemos sino regocijarnos contigo. Sabemos que este llamado a la vida religiosa, bajo el carisma de la pobreza, la fraternidad y la minoridad de San Francisco de Asís, es una respuesta valiente a la voz del Señor que te pide "reparar su Iglesia". Aunque tu ausencia se sentirá profundamente en nuestra comunidad, nos consuela saber que tu entrega se profundizará en el silencio y la oración del noviciado.
Esta despedida es solo temporal. Te acompañaremos espiritualmente en cada paso de este nuevo camino. Pedimos a Dios que este tiempo de formación sea para ti un verdadero encuentro cara a cara con el Amado, un tiempo de desierto florecido y de reafirmación vocacional. Que la sencillez franciscana potencie aún más esa generosidad que siempre te ha caracterizado.
Querido Pedro, vas dejando una huella imborrable en Guadalajara. Aquí siempre tendrás un hogar y una familia de fe que te recordará con inmenso cariño. Te pedimos que, en tus oraciones ante el Santísimo y en tu vida comunitaria con los frailes, no te olvides de esta porción del pueblo de Dios que tanto te quiere.
Te deseamos un inicio de noviciado bendecido y fructífero. Que la Virgen de Guadalupe, nuestra Madre del Tepeyac, te cubra con su manto y te guíe siempre hacia su Hijo.
Con profunda gratitud y afecto,

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