CEREMONIA DE

TOMA DE POSESIÓN CANÓNICA DEL
CARD. LUIS ROMÁN GALVÁN
III ARZOBISPO METROPOLITANO DE
GUADALAJARA

CATEDRAL BASÍLICA METROPOLITANA 
DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA
XXIII - VIII - MMXXVI

                                                                  


RECIBIMIENTO DEL NUEVO ARZOBISPO

El Arzobispo Saliente junto con el aun Arzobispo Electo y el Nuncio Apostólico se reúnen en la entrada de la iglesia con vestimenta coral y los tres besan la cruz. Serán recibidos por los miembros del Cabildo Catedralicio, y como en procesión (ordenados de 2 en 2), se dirigirán a la capilla del Santísimo. 

El nuevo Arzobispo, pasando por la nave principal rocía con agua bendita al pueblo mientras se toca la melodía. 

Terminando, entra a la capilla del Santísimo y lo adora por un momento. Finalizada la adoración los Obispos y los demás concelebrantes se dirigen al presbiterio y tomarán asiento en sus sillas respectivas. El Arzobispo Saliente aún se sentará en la cátedra, el Electo a su derecha y el Nuncio Apostólico a su izquierda. 

MENSAJE DEL ARZOBISPO SALIENTE

S.E.R. Sergio Card. Gómez García dará su último mensaje al pueblo de Guadalajara. Convendrá que sea dirigido desde la misma cátedra que entregará.

LECTURA DE LA BULA DE NOMBRAMIENTO

Todos permanecerán sentados. El más antiguo del Cabildo mostrará las letras apostólicas al Arzobispo Saliente, al Nuncio y al Electo, al colegio del Cabildo y al canciller de la curia, después al clero y a los fieles frente al altar. Al enseñárselos a ellos, es que el obispo toma posesión.

Después el designado dará lectura a la bula de nombramiento desde el ambón.

                                                                  

BENEDICTO OBISPO
SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS

al venerable hermano Luis Román Cardenal Galván
hasta ahora Arzobispo Metropolitano De Medellín, 
nombrado Arzobispo Metropolitano De Guadalajara;
Salud y Bendición Apostólica.

"Apacienta mis ovejas" (Jn 21, 17). El Señor Jesucristo, Pastor eterno de las almas, quiso que su Iglesia, edificada sobre el fundamento de los Apóstoles, fuese guiada en cada tiempo por Pastores que, unidos al Sucesor del bienaventurado Pedro, anuncien fielmente el Evangelio, celebren los sagrados misterios y conduzcan al Pueblo de Dios por los caminos de la salvación. 

Entre las Iglesias metropolitanas que se distinguen por la firmeza de su tradición eclesial, la fecundidad de su acción pastoral y la constante fidelidad de sus fieles, ocupa lugar la Arquidiócesis Metropolitana de Guadalajara, que enriquecida por el testimonio de generaciones de cristianos y fortalecida por el ministerio de sus Pastores, continúa desempeñando una valiosa misión evangelizadora, cuya continuidad deseamos asegurar para el mayor bien de toda la provincia eclesiástica.

Quedando interrumpido el ministerio pastoral desempeñado por Nuestro venerable hermano Sergio Cardenal Gómez, y deseando que la obra emprendida continúe desarrollándose con serenidad y constancia, después de escuchar el parecer del Dicasterio y de ponderar cuanto conviene al bien de la Iglesia, hemos resuelto proveer dicha sede metropolitana de un nuevo Pastor.

Por tanto, en virtud de la plenitud de la autoridad apostólica que Nos ha sido confiada, te nombramos y te constituimos Arzobispo Metropolitano de Guadalajara, deslindándote de la Iglesia Metropolitana de Medellín, con todos los derechos, obligaciones, facultades y prerrogativas que corresponden a este oficio conforme a las disposiciones del derecho canónico.

Disponemos que, recibidas estas Letras Apostólicas, profeses la fe y prestes el Juramento de Fidelidad conforme a las normas de la Iglesia, en presencia del Nuncio Apostólico para tomar posesión canónica de la cátedra de la Iglesia Particular de Guadalajara que por estas letras te confiamos.

Exhortamos al clero, a los miembros de los institutos de vida consagrada y a todos los fieles de esa amada Iglesia Metropolitana a que reciban con espíritu de comunión a su nuevo Pastor, perseverando en la unidad de la fe, en la celebración de los divinos misterios y en el ardor misionero que ha distinguido siempre a esa Iglesia Particular.

Confiamos este nuevo ministerio a la maternal intercesión de la Santísima Virgen María de Zapopan, para que, bajo su protección, la Arquidiócesis Metropolitana de Guadalajara continúe creciendo en santidad, comunión y servicio al Evangelio.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día diecinueve de agosto del Año del Señor dos mil veintiséis, segundo de Nuestro Pontificado.

Firma:
BENEDICTO PP. VIII
                                                                  

Terminada la lectura todos dicen:
        Demos gracias a Dios.

Concluida la lectura de la Bula, el Arzobispo Saliente se retirará en silencio de la cátedra y tomará asiento en otro lugar oportuno. 

PROFESIÓN DE FE Y JURAMENTO DE 
FIDELIDAD DEL ARZOBISPO

Entonces el nuevo Arzobispo Metropolitano junto con el Nuncio Apostólico (quien permanecerá de pie a un lado escuchando las formulas) pasaran frente al altar donde convenientemente se habrá preparado un reclinatorio y una mesa con el Evangeliario. Ahí de rodillas profesará su fe ante el pueblo de Dios, diciendo:

Yo, Luis Cardenal Galván, creo con fe firme y profeso todas y cada una de las cosas contenidas en el Símbolo de la fe, a saber:

Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y del mundo. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día volvió de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso. Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos. 

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados y en la vida eterna.

Creo, también, con fe firme, todo aquello que se contiene en la Palabra de Dios escrita o transmitida por la Tradición, y que la Iglesia propone para ser creído, como divinamente develado, mediante un juicio solemne o mediante el Magisterio ordinario y universal.

Acepto firmemente todas y cada una de las cosas sobre la doctrina de la fe y las costumbres propuestas por la Iglesia de modo definitivo.

Me adhiero, además con obsequio de voluntad y entendimiento a las doctrinas enunciadas por el Pontífice o por el Colegio de los Obispos cuando ejercen el Magisterio auténtico, aunque no tengan la intención de proclamarlas con un acto definitivo.

E inmediatamente jura fidelidad usando la formula:

Yo, Luis Cardenal Galván, al asumir el oficio de Arzobispo Metropolitano de Guadalajara, prometo mantenerme siempre en comunión con la Iglesia católica, tanto en lo que exprese de palabra como en mi manera de obrar.

Cumpliré con gran diligencia y fidelidad las obligaciones a las que estoy comprometido con la Iglesia tanto universal como particular, en la que he sido llamado a ejercer mi servicio, según lo establecido por el derecho.

En el ejercicio del ministerio que me ha sido confiado en nombre de la Iglesia, conservaré íntegro el depósito de la fe y lo transmitiré y explicaré fielmente; evitando, por tanto, cualquier doctrina que le sea contraria.

Seguiré y promoveré la disciplina común a toda la Iglesia, y observaré todas las leyes eclesiásticas, ante todo aquellas contenidas en el Código de Derecho Canónico.

Que así Dios me ayude y estos santos evangelios que toco con mis manos.

Terminado lo anterior el Arzobispo se pone de pie. El Nuncio dará fe públicamente diciendo:
Yo, Luis Mario Mejía, doy fe de haber recibido de Su Eminencia Reverendísima Mons. Luis Cardenal Galván. la Profesión de Fe y el Juramento de Fidelidad, prestados conforme a las prescripciones del derecho y de la Bula. 

TOMA DE POSESIÓN DE LA CÁTEDRA

Volverán ahora a la sillería. El Nuncio (en la parte izquierda de la cátedra) dará unas palabras hacia el que recibió la posesión e invitará al Metropolitano a sentarse en la Catedra.

Después de que se sentó en la cátedra podrá recibir el aplauso de los presentes. Mientras tanto se entonará la antífona:

ANTÍFONA
Ecce Sacerdos Magnus

ECCE SACERDOS MAGNUS
ECCE SACERDOS MAGNUS
QUI IN DIEBUS SUIS PLACUIT DEO

ET INTENTUS EST IUSTUS
ET IN TEMPORE IRACUNDIAE
FACTUS EST RECONCILIATIO

ECCE SACERDOS MAGNUS
ECCE SACERDOS MAGNUS
QUI IN DIEBUS SUIS PLACUIT DEO

Corresponderá a todos los miembros del Cabildo Catedralicio y al Obispo Auxiliar, acercarse a la cátedra para manifestarle obediencia, haciendo reverencia al nuevo Metropolitano y uno a uno pasarán a saludarlo. Posteriormente y de la misma manera pasarán los clérigos sacerdotes y diáconos y si es oportuno todos los demás presentes. 

ALOCUCIÓN

Después, uno de los miembros del Cabildo Catedralicio dirigirá unas palabras en nombre del Clero y del Colegio de Canónigos.

Posteriormente, el Obispo Auxiliar dirigirá unas palabras al nuevo Arzobispo igualmente desde el ambón. 

Terminados los mensajes, el Arzobispo Metropolitano desde la cátedra dirigirá su primer mensaje a los fieles de su Iglesia Particular. 


II VÍSPERAS
XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
 
Terminado lo anterior todos se pondrán de pie. El Arzobispo Metropolitano se colocará la estola y mientras se signan, inicia el rezo con la invocación:
Dios mío, ven en mi auxilio.
        Señor, date prisa en socorrerme.

Y proseguirá. 
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
        Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO
Dios De La Luz, Presencia Ardiente

Dios de la luz, presencia ardiente
sin meridiano ni frontera:
vuelves la noche mediodía,
ciegas al sol con tu derecha.

Como columna de la aurora,
iba en la noche tu grandeza;
te vio el desierto, y destellaron
luz de tu gloria las arenas.

Cerró la noche sobre Egipto
como cilicio de tinieblas;
para tu pueblo amanecías
bajo los techos de las tiendas.

Eres la luz, pero en tu rayo
lanzas el día o la tiniebla:
ciegas los ojos del soberbio,
curas al pobre su ceguera.

Cristo Jesús, tú que trajiste
fuego a la entraña de la tierra,
guarda encendida nuestra lámpara
hasta la aurora de tu vuelta. Amén. 

Terminado el himno todos podrán tomar asiento. El designado se acercará al ambón a leer el salmodia.

SALMODIA
1.- Sl. 109, 1-5. 7

Ant. 1. Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno
según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.

Terminado el primer salmo el segundo designado se acercará al ambón a pronunciar el salmodia.

2.- Sl. 113

Ant. 2. En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.

El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos?

En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

CANTICO
Las Bodas Del Cordero

Terminado el segundo salmo el designado se acercará al ambón a pronunciar el cantico.

Ant. 3. Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios
porque sus juicios son verdaderos y justos.
R. Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor sus siervos todos.
Los que le teméis, pequeños y grandes.
R. Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R. Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del cordero.
Su esposa se ha embellecido.
R. Aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.


LECTURA BREVE
(2Co 1, 3-4)

El lector irá al ambón y leerá la lectura: 
    - De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de todo consuelo; él nos consuela en todas nuestras luchas, para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios.

Palabra de Dios
    Te alabamos, Señor.

RESPONSORIO BREVE

El cantor inicia el responsorio y toda la asamblea responde.
Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.
    Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

Digno de gloria y alabanza por los siglos.
    En la bóveda del cielo.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO
Alegría Del Alma En El Señor

Todos se ponen de pie. El incensario se prepara. Mientras se entona la antífona del Magníficat, el Arzobispo inciensa el altar; posteriormente recibe la incensación, seguida del Nuncio, los demás ministros y el pueblo.

Ant. Yo te daré las llaves del reino de los cielos, Simón Pedro: todo lo que atares sobre la tierra será atado en el cielo, y todo lo que desatares sobre la tierra será desatado en el cielo.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Yo te daré las llaves del reino de los cielos, Simón Pedro: todo lo que atares sobre la tierra será atado en el cielo, y todo lo que desatares sobre la tierra será desatado en el cielo.


PRECES

Permaneciendo de pie, el Arzobispo invitará a la oración:
En este día de júbilo elevemos nuestra oración a Cristo, Señor nuestro y cabeza de la Iglesia. Digamos confiadamente:
    Escúchanos Señor.

    - Por el Santo Padre Benedicto Octavo, para que el Señor lo sostenga en su ministerio y guie a la Iglesia universal en la caridad y la verdad.
    Escúchanos Señor.

    - Por nuestro nuevo Arzobispo Luis Román Card. Galván, para que el Espíritu Santo lo colme de sabiduría, fortaleza y humildad, y lo haga pastor según el corazón de Cristo para esta Iglesia particular.
    Escúchanos Señor.

    - Por la Arquidiócesis Metropolitana de Guadalajara, para que, bajo la guía de su nuevo pastor, crezca en la unidad, la fidelidad al Evangelio y el fervor misionero.
    Escúchanos Señor.

    - Por el presbiterio y los diáconos, para que vivan con alegría su ministerio, sean fieles servidores de la Palabra y de los sacramentos, y testigos de la caridad pastoral.
    Escúchanos Señor.

    - Por los religiosos y religiosas, y por todos los consagrados, para que su vida sea signo luminoso del Reino de Dios en medio del mundo.
    Escúchanos Señor.

    - Por todos nosotros aquí reunidos, para que, acogiendo con fe al nuevo pastor, caminemos juntos hacia la santidad y la vida eterna.
    Escúchanos Señor.

PADRE NUESTRO

Concluidas las preces, el Arzobispo dirá:
Cantemos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:
    Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros personamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

ORACIÓN FINAL

El Arzobispo con las manos juntas dirpa la oración como de costumbre:
Oremos.
Señor Dios, que unes en un mismo sentir los corazones de los que te aman, impulsa a tu pueblo a amar lo que pides y a desear lo que prometes, para que, en medio de la inestabilidad de las cosas humanas, estén firmemente anclados nuestros corazones en el deseo de la verdadera felicidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. 
    Amén.

BENDICIÓN FINAL
 
En este momento se hacen, si es necesario y con brevedad, los oportunos anuncios o advertencias al pueblo.
 
Después tiene lugar la despedida. El Obispo extiende las manos hacia el pueblo y dice:
El Señor esté con ustedes.
        Y con tu espíritu.

Bendito sea el nombre del Señor.
        Ahora y para siempre

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
        Que hizo el cielo y la tierra.

Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre , del Hijo y del Espíritu Santo , descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
        Amén.
 
Luego despide al pueblo, diciendo:
Pueden ir en paz.
        Demos gracias a Dios.

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