SANTA MISA SOLEMNE
INICIO DEL MINISTERIO PASTORAL DEL
CARD. LUIS ROMÁN GALVÁN
III ARZOBISPO METROPOLITANO DE
GUADALAJARA
FIESTA DE SAN BARTOLOMÉ, APÓSTOL
PLAZA MOCTEZUMA, GUADALAJARA
XXIV - VIII - MMXXVI
RITOS INICIALES
Una vez reunido el pueblo, el celebrante se dirige al altar con los ministros, durante el canto de entrada.
CANTO DE ENTRADA
Pueblo De Reyes
PUEBLO DE REYES, ASAMBLEA SANTA,
PUEBLO SACERDOTAL, PUEBLO DE DIOS,
BENDICE A TÚ SEÑOR.
TE CANTAMOS, OH HIJO AMADO DEL PADRE.
TE ALABAMOS, ETERNA PALABRA
SALIDA DE DIOS.
TE CANTAMOS, OH HIJO DE LA VIRGEN MARÍA,
TE ALABAMOS OH CRISTO, NUESTRO HERMANO,
NUESTRO SALVADOR.
TE CANTAMOS, OH LUZ QUE ILUMINA NUESTRAS SOMBRAS,
TE ALABAMOS, ESTRELLA RADIANTE
QUE ANUNCIAS EL DÍA.
Llegado al altar y habiendo hecho la debida reverencia, besarlo en señal de veneración y, si procede, incensarlo. Luego todos van a las sillas.
El Nuncio invoca a la Trinidad:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén
El obispo saluda al pueblo diciendo:
La paz esté con ustedes
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
El sacerdote invita a el arrepentimiento al pueblo con la siguiente formula:
Con humildad pidamos perdón a Dios de todo corazón.
Después el sacerdote o el diácono, u otro ministro, empleando éstas u otras invocaciones, con el Señor, ten piedad
Tú que has sido enviado para sanar a los contritos de corazón: Señor, ten piedad
Señor, ten piedad.
Tú que has venido a llamar a los pecadores: Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Tú que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros:
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
El sacerdote concluye con la siguiente plegaria:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
GLORIA
De Angelis
GLÓRIA IN EXCÉLSIS DEO, ET IN TERRA PAX HOMÍNIBUS BONÆ VOLUNTÁTIS
LAUDÁMUS TE, BENEDÍCIMUS TE, ADORÁMUS TE, GLORIFICÁMUS TE, GRÁTIAS ÁGIMUS TIBI, PROPTER MAGNAM GLÓRIAM TUAM.
DÓMINE DEUS, REX CÆLÉSTIS, DEUS PATER OMNÍPOTENS. DÓMINE FILI UNIGÉNITE JESU CHRISTE. DÓMINE DEUS, AGNUS DEI
FÍLIUS PATRIS QUI TOLLIS PECCÁTA MUNDI: MISERÉRE NOBIS. QUI TOLLIS PECCÁTA MUNDI SÚSCIPE DEPRECATIÓNEM NOSTRAM QUI SEDES AD DÉXTERAM PATRIS MISERÉRE NOBIS.
QUÓNIAM TU SOLUS SANCTUS, TU SOLUS DÓMINUS, TU SOLUS ALTÍSSIMUS JESU CHRISTE. CUM SANCTO SPÍRITU IN GLÓRIA DEI PATRIS.
AMEN!
ORACION COLECTA
Acabado el himno, el obispo, con las manos juntas, dice:
Oremos.
Fortalece en nosotros, Señor, la fe con que tu santo apóstol Bartolomé se entregó con generosidad a tu Hijo, y por su intercesión, haz que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los pueblos. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive contigo en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
(Ap. 21, 9b-14)
Sobre los doce cimientos estaban escritos los nombres de los apóstoles.
- Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan
Uno de los ángeles me habló y me dijo: «Ven, que te voy a enseñar a la novia, a la esposa del Cordero». Entonces me transportó en espíritu a una montaña elevada y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.
Uno de los ángeles me habló y me dijo: «Ven, que te voy a enseñar a la novia, a la esposa del Cordero». Entonces me transportó en espíritu a una montaña elevada y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.
Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
(Sal 44)
- Señor, que todos tus fieles te bendigan.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
(Hb. 1, 1-2)
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
- DIOS HABLÓ MUCHAS VECES Y DE MUCHAS MANERAS EN OTRO TIEMPO A LOS PADRES POR LOS PROFETAS, AHORA EN ESTOS TIEMPOS QUE SON LOS ÚLTIMOS NOS HA HABLA POR MEDIO DE SU HIJO.
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
Mientras tanto, cuando se utiliza incienso, el obispo lo coloca en el incensario. El diácono, que proclamará el Evangelio, inclinándose profundamente ante él, pide en voz baja la bendición:
Padre, dame tu bendición.
El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que anuncies dignamente su Evangelio; en el nombre del Padre, y del Hijo ✠ y del Espíritu Santo.
Amén.
EVANGELIO
(Jn. 1, 45-51)
Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel.
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.
Gloria a ti, Señor.
Luego el diácono o el sacerdote, si procede, inciensa el libro y proclama el Evangelio.
En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: «Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José». Natanael replicó: «¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?» Felipe le contestó: «Ven y lo verás».
Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: «Este es un verdadero israelita en el que no hay doblez». Natanael le preguntó: «¿De dónde me conoces?» Jesús le respondió: «Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera». Respondió Natanael: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel». Jesús le contestó: «Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver». Después añadió: «Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Luego de besar el libro, lo lleva al obispo quien bendice al pueblo.
HOMILÍA
Terminado lo anterior, comienza el canto para el ofertorio. Mientras tanto, los ministros colocan sobre el altar el corporal, el purificador, el cáliz, la palia y el misal.
CANTO DE OFERTORIO
Este Pan Y Vino Señor
ESTE PAN Y VINO SEÑOR, SE TRANSFORMARÁN
EN TU CUERPO Y SANGRE, SEÑOR,
EN NUESTRO MANJAR.
GRACIAS AL SOL Y AL LABRADOR,
EN EL ALTAR FLORECEN HOY,
LAS ESPIGAS, LOS RACIMOS,
QUE PRESENTAMOS A DIOS.
LO QUE SEMBRE CON MI DOLOR,
LO QUE ME PEDÍ EN MI ORACIÓN,
HOY SON FRUTOS, SON OFRENDAS,
QUE PRESENTAMOS A DIOS.
El obispo, de pie ante el altar, recibe la patena con el pan en las manos y, levantándola un poco por encima del altar, dice la oración:
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.
Luego coloca la patena con el pan sobre el corporal. El diácono o sacerdote vierte vino y un poco de agua en el cáliz, orando en silencio.
Luego, el obispo recibe el cáliz en sus manos y, levantándolo un poco por encima del altar, dice la oración:
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.
Luego, coloca el cáliz sobre el corporal.
Luego el obispo, profundamente inclinado, reza en silencio. Y, si procede, inciensa las ofrendas, la cruz y el altar. Después, el diácono u otro ministro inciensa al celebrante y al pueblo.
Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Luego el obispo dice la oración sobre las ofrendas:
Señor, que el sacrificio de alabanza que vamos a ofrecerte en la fiesta del apóstol san Bartolomé, nos obtenga, por su intercesión, tu ayuda generosa. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
PREFACIO
Los apóstoles, cimientos de la Iglesia y testigos de Cristo
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
Prosigue el prefacio.
- En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso, por Cristo, Señor nuestro.
Porque has cimentado tu Iglesia sobre los Apóstoles, para que permanezca en el mundo como signo de santidad y señale a todos los hombres el camino que nos lleva hacia ti.
Por eso, Señor, con todos los ángeles te alabamos ahora y por siempre diciendo con humilde fe:
En unión con el pueblo, concluye el prefacio, cantando el himno:
SANCTUS
De Angelis
SANCTUS, SANCTUS, SANCTUS DÓMINUS DEUS SÁBAOTH. PLENI SUNT CÆLI ET TERRA GLÓRIA TUA.
HOSÁNNA IN EXCÉLSIS.
BENEDÍCTUS QUI VENIT IN NÓMINE DÓMINI.
HOSÁNNA IN EXCÉLSIS.
PLEGARIA EUCARÍSTICA III
El sacerdote, con las manos extendidas, dice:
Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus crea turas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.
Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas, dice:
Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti,
Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente, diciendo:
de manera que se conviertan en el Cuerpo ✠ la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, Junta las manos. que nos mandó celebrar estos misterios. Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado,
Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco.
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.
Después prosigue:
Del mismo modo, acabada la cena,
Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco.
Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Hagan esto en conmemoración mia.
Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.
Luego dice una de las siguientes fórmulas:
Éste es el Misterio de la fe.
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:
Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable victoria sobre la muerte y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.
Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y acepta en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.
C1: Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.
C2. Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa Benedicto, a nuestro obispo Luis Román orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.
Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia. Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.
† A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria,
Junta las manos.
por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.
Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, los eleva y dice:
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN
Una vez que ha dejado el cáliz y la patena, el obispo, con las manos juntas, dice:
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado; digamos con fe y esperanza:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
El celebrante prosigue él solo:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Después el obispo dice en voz alta:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Después el obispo dice en voz alta:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Y añade:
La paz del Señor esté siempre con ustedes
Y con tu espíritu.
Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el sacerdote, añade:
- Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna.
Luego, el sacerdote parte el pan consagrado sobre la patena y coloca un trozo en el cáliz, orando en silencio.
Se canta o se dice:
AGNUS DEI
De Angelis
- AGNUS DEI, QUI TOLLIS PECCÁTA MUNDI: MISERÉRE NOBIS.
- AGNUS DEI, QUI TOLLIS PECCÁTA MUNDI: DONA NOBIS PACEM.
El celebrante hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena, lo muestra al pueblo, diciendo:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Después de comulgar, los ministros se acercan a los que quieren comulgar y les presenta el pan consagrado, diciendo a cada uno de ellos:
El Cuerpo de Cristo.
Amén.
CANTO DE COMUNIÓN
Venid, Gustad
DICHOSO EL QUE SE ACOGE A ÉL.
VENID, GUSTAD, CUAN BUENO ES EL SEÑOR,
DICHOSO EL QUE SE ACOGE A ÉL.
BENDECIRÉ AL SEÑOR, SIN CESAR EN SU ALABANZA.
AGRADECED AL SEÑOR, GLORIFIQUEMOS SU NOMBRE.
EL POBRE CLAMA AL SEÑOR Y EL LE LIBRA DE SU ANGUSTIA.
Al terminar de repartir la comunión, el obispo puede ir a la sede. Si se juzga oportuno, se pueden guardar unos momentos de silencio o cantar un salmo o cántico de alabanza.
Y todos oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se haya hecho antes.
ORACIÓN DE LA COMUNIÓN ESPIRITUAL
Todos rezan la Oración:
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven a lo menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. ¡Oh, Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti! Amén.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Después el obispo, con las manos extendidas, dice la oración después de la comunión.
Oremos.
Al celebrar la fiesta del apóstol san Bartolomé, hemos recibido la prenda de la salvación eterna y te pedimos, Señor, que sea para nosotros auxilio tanto en la vida presente como en la futura. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
BENDICIÓN SOLEMNE
Después tiene lugar la despedida. El sacerdote extiende las manos hacia el pueblo y dice
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Bendito sea el nombre del Señor.
Ahora y para siempre
Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
Que hizo el cielo y la tierra.
Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre ✠, del Hijo ✠ y del Espíritu Santo ✠, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
Amén.
Luego el diácono, o algún ministro, despide al pueblo, diciendo:
Pueden ir en paz.
Luego el diácono, o algún ministro, despide al pueblo, diciendo:
Pueden ir en paz.
Demos gracias a Dios.
Después el sacerdote se retira a la sacristía.
CANTO DE SALIDA
Himno A Nuestra Señora De Zapopan
DIOS TE SALVE ZAPOPANA
SANTA SEÑORA MARÍA
FUENTE DE NUESTRA ALEGRÍA
VIRGEN DE LA EXPECTACIÓN.
AL ENTREGARNOS A TU HIJO
REDIMISTE NUESTRA HISTORIA
Y EMBELESADOS DE TU GLORIA
ASUMIMOS TU MISIÓN
HAGAN SIEMPRE LO QUE EL DIGA
ES LA ORDEN QUE NOS DAS
AMARNOS UNOS A OTROS
EN JUSTICIA Y CARIDAD
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